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2. No podemos ver la justicia, a duras penas la injusticia.
Las revoluciones no transforman la justicia, sino que la conservan: la forma del pueblo, expresada en su historia, es la que define los límites de lo justo y lo injusto. Las injusticias son históricas, precisamente porque son la traición de una memoria, de un pueblo que se recuerda de otro modo. Una injusticia es la negación de los saberes ancestrales que hicieron los cielos inteligibles.
La imagen congelada de un cura lanzando una piedra en Ya no basta con rezar (Aldo Francia, 1973): lo que vio lo transformó. Las revoluciones, como los pueblos, entran por los ojos. «Los guardianes de esta gente funcionan a todo nivel» dice el doctor, «unos apalean al padre, los otros al hijo»: el cura vio la estructura de la justicia en la sombra del injusto. El perro de la mansión muerde al hijo, los policías le disparan al padre. Eso se ve, afecta los ojos. El padre toma una piedra y responde una injusticia con otra: niega el saber ancestral común a los hombres, declara que si esto es la justicia, que no cuenten con él.
El cineasta Francia busca afectar los ojos de un pueblo con los mismos materiales que se afectaron los ojos que buscaban mirar a Dios.
Las revoluciones no transforman la justicia, sino que la conservan: la forma del pueblo, expresada en su historia, es la que define los límites de lo justo y lo injusto. Las injusticias son históricas, precisamente porque son la traición de una memoria, de un pueblo que se recuerda de otro modo. Una injusticia es la negación de los saberes ancestrales que hicieron los cielos inteligibles.
La imagen congelada de un cura lanzando una piedra en Ya no basta con rezar (Aldo Francia, 1973): lo que vio lo transformó. Las revoluciones, como los pueblos, entran por los ojos. «Los guardianes de esta gente funcionan a todo nivel» dice el doctor, «unos apalean al padre, los otros al hijo»: el cura vio la estructura de la justicia en la sombra del injusto. El perro de la mansión muerde al hijo, los policías le disparan al padre. Eso se ve, afecta los ojos. El padre toma una piedra y responde una injusticia con otra: niega el saber ancestral común a los hombres, declara que si esto es la justicia, que no cuenten con él.
El cineasta Francia busca afectar los ojos de un pueblo con los mismos materiales que se afectaron los ojos que buscaban mirar a Dios.
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