1.1.1

 1.1.1. La forma de Sade: la tortura de las santas exhibe la estructura de nuestro presente. «Arroje un ángel en la plaza y verá usted cómo es la comunidad que le rodea». Björk, Nicole Kidman, Bryce Dallas Howard, Emily Watson y Charlotte Gainsbourg: los abusos y denuncias cumplen la función artística sadiana. Más bien: la forma de Sade se completa en ellas. 
El filme Dogville Confessions (Sami Saif, 2003) es una representación de la tortura de las santas: un confesionario dentro del set, que le permite a los actores y actrices desahogarse de la severidad con que los trata el director/dios. Esta operación supone que el cine no es la historia documentada del cuerpo de los actores y actrices, sino que es una forma de la ilusión. Una ironía: la película es una engaño, la verdad está en otra película. ¿No puede ser también un engaño, una segunda ilusión? ¿Por qué creer a un filme más que a otro?
Con Dogville (2003) entiende muy bien el problema principal: el abuso del pacto ficcional del cine. «Le creeré lo que me cuente», pero «lo creeré todo». Los cineastas que abusan del pacto ficcional ponen en escena la muerte de la verdad. Como Nietzsche: ya no hay un comienzo, sino muchos, los que podamos imaginar. «Si me va a creer, créalo todo». El abuso del pacto ficcional es la operación por la cual el cine muestra el presente.

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