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 7. Hay una forma del relativismo que no tiene por efecto la anarquía. En general, se entiende que el relativismo tiene que ver con el modo en que cualquier clase de juicio depende exclusivamente del contexto en el cual lo juzgado se desarrolla: «no juzgues a esos caníbales, para ellos comerse a los de su especie está bien». Eso, más que relativismo, es una forma de indiferencia: «su mundo no me incumbe». Hasta que los caníbales me miran con ojos de hambre, el asunto no me interesa.
El relativismo, en tanto indiferencia moral, no es relevante. Lo que ocurre muy lejos o en la pantalla, no me afecta. Hasta que me afecta: la censura, la prohibición de películas da cuenta de ese dilema. Por una parte, las imágenes no se corresponden con una realidad en la que la práctica a reprochar (por ejemplo, abusar de menores o la coprofagia en Salò de Pasolini) sea real, ya que sabemos que es una película, que goza del campo de protección de la dimensión ficcional; por otra parte, esas imágenes aunque ficticias, exhiben algo que afecta a los ojos. La prohibición de un filme se basa en la idea de que las imágenes afectan en la mente y, posteriormente, en las conductas de la población. Puesto de otro modo, la prohibición se fundamenta en la defensa de la verdad: estas imágenes atentan en contra de la forma de la comunidad que hemos constituido de manera conjunta. Las imágenes son injustas, en este sentido, porque no se corresponden con nuestro primer pacto común: las imágenes deben estar relacionadas con lo que somos.
La presuposición de lo que somos (y de la forma de las imágenes, y del significado de esas formas) da lugar a un tipo de relativismo que se configura en las relaciones que las cosas expresan con el mundo que les da existencia. Esto quiere decir lo siguiente: «nunca pactamos el canibalismo, por ello es que en nuestra comunidad podemos juzgarlo». El juicio se basa en una existencia clara y determinada que otorga fundamento y solidez. Cuando juzgo a los otros, lo hago desde la solidez de mi mundo o bien desde la firmeza de su propia estructura. El relativismo, en este sentido, consiste en pensar las relaciones que dan lugar al juicio a partir de un lugar sólido que preexiste a la relación. Sin embargo, ese lugar sólido no existe, siempre es un invento infundado. ¿Y si pensamos el relativismo como una forma que no depende de la solidez de un fundamento? ¿Qué tal un relativismo de las relaciones, de la primacía de las relaciones, en el que las bases siempre estén en crisis?
El relativismo crítico, aquel donde las partes de una relación siempre están en una crisis existencial, le permite a los ojos ver de otro modo, ver de forma compleja, integrando muchos más elementos, yendo cada vez más lejos. Relativismo crítico: ver como caníbal el canibalismo en nosotros; hacer ver en el caníbal lo que yo veo. Compartir la vista, complejizar la visión. Abandonar el juicio de una vez por todas.

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